Hoy me apetece hablaros de ella, una noche más se va a la
cama frustrada por lo que piensan los demás, da demasiada importancia a todo,
aun sabiendo que no debe hacerlo. Esta tarde alguien le ha dicho que no puede
ser tan presumida, que se para en todos los escaparates para fijarse en su
silueta y que lo único que la interesa es ir perfecta y llevar todo en su
sitio. Yo la conozco y sé que lo único que intenta es quererse tal y como es. Es
cierto que se tira horas delante del espejo, pero en realidad la mitad de ese
tiempo se limita a poner caras y reírse de sí misma. Y no, no se para delante
de todos los escaparates, ella va mucho más allá, ella se mira en cualquier
lugar donde pueda verse reflejada, se ofrece una sonrisa y continúa su camino.
Su pasatiempo favorito es encontrar la foto que exprese lo que siente:
una sonrisa de verdad en un momento feliz o un guiño de ojos en una fiesta.
Puede
que todos esos que la critican crean que la conocen porque nunca parece dejarse
nada en el tintero; no sonríe cuando no la apetece y no habla si no hay nada que decir, pero en realidad muchas veces todo eso es solo una coraza. Yo
creo que ahora tiene miedo. ¿Miedo? Sí, miedo a equivocarse de nuevo, a tener que
tomar decisiones demasiado arriesgadas, a perder y a no poder sonreírse más cuando
vea su reflejo.
La verdad es que a mí tampoco me preocupa mucho, la conozco
desde siempre y sé que mañana cuando se levante volverá a repetirse: "no hay nada suficientemente malo como para ponerte triste, adelante".