¿Sabes cual es la diferencia que hay entre tú y yo?
Pues bien, mientras tú te quedas llorando en casa y te repites continuamente que no vas a ser capaz de conseguir tu objetivo sin ni siquiera intentarlo, yo me levanto, me lavo la cara y abandono esa sensación, me esfuerzo en llegar a la cima, me torturo durante horas, días e incluso semanas, pienso con mente fría y consigo tener claro que si no consigo mi objetivo, nadie podrá reprocharme nunca que no he dado el 100% de mi capacidad, porque si algo tengo claro es que en esfuerzo no me va a ganar nadie.