Me gustaría seguir viviendo en una película de ciencia ficción, sí, en una de esas en las que se puede retroceder en el tiempo con solo
cerrar los ojos o presionar un botón. Pero, desgraciadamente, la vida real me
espera, ese lugar donde los buenos momentos tienen fecha de caducidad y las
malas acciones no tienen solución.
Desearía no pensarlo, fingir que no ha pasado nada y
que todo sigue igual. Pero lo cierto es que esta marioneta se ha cansado de
bailar entre mis dedos; dice que ya no puede más, que está cansada de que sus
cuerdas se enreden y salga todo mal, que no puede soportar ver cómo sus escenas
no hacen reír a la gente, y siempre terminan llorando al final de la función,
porque si ver llorar a alguien, duele, saber que sus lágrimas llevan tu nombre,
te destroza.
Hoy no quiero ser la responsable de manejar sus hilos. Hoy cerramos
el telón para siempre. Espero que me lo sepas perdonar; no podemos seguir
sacando lágrimas a la gente, la vida es demasiado bonita como para estar triste y nosotras
no sabemos hacerlos reír. Nuestra película termina aquí, ahora debes vivir más
allá de tu caja de cartón, debes saber cómo es el mundo de los conocidos, debes
poder ser LIBRE.