Y me acostumbré a no quererte, a no seguirte, a saber que no vas a estar cuando mire atrás. Aprendí a no creerte, a conocer tus mil caras y a dudar de tus palabras bonitas. Y por fin me di cuenta de que cuanto más prometen, menos cumplen, de que los "hasta luego" llevan punto final y de que "te quiero" tan solo son dos palabras muy fáciles de pronunciar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario