Y llega alguien que te hace cambiar de ideas, que te demuestra que todo es mucho más fácil cuando le pones color a la vida y que hay que estar mal para poder estar bien, ¡por eso es todo tan bonito!
No podemos encerrarnos en una habitación a pensar lo mal que hemos hecho algo, porque sí, podrías haberlo hecho mejor, pero fíjate, ya eres mejor que el día anterior, ¡ya has aprendido algo! y eso es un motivo para ser feliz. Debemos pensar en que ese error ha valido la pena por dos motivos:
El primero es porque no hay nada suficientemente malo para ponernos tristes
El segundo es porque debemos pensar en que sí, que la hemos cagado, pero eso es precioso porque demuestra que no sabemos nada y tenemos todo por aprender.
Y te da la clave de la felicidad. Ah!, pero que hay una clave? Sí, basta con pensar en quién eres, quién quieres ser, por qué vives cada día y qué tienes que hacer para conseguirlo. Levantarte cada día con la voluntad de "hoy voy a ser mejor persona, hoy voy a ser un poco más yo."
Y descubres que tiene razón, tenemos mil cosas que hacer y no podemos perder tiempo en pensar en cómo hacerlo bien, en cómo no estropearlo todo, en planearlo milimétricamente... debemos ver y asimilar todo lo bueno que tenemos y todo lo malo que nos rodea para ser así mejor persona día a día.
"¿Cómo ve las cosas un niño? ¡Qué ilusión! todo le sirve para aprender y descubrir. La vida es genial, no?"

No hay comentarios:
Publicar un comentario