Somos vagos por naturaleza, nos gusta más llorar sentados que reír de pie, no nos abrochamos las zapatillas para no tener que desatarlas cada vez que nos las quitamos, usamos la palabra "imposible" para describir a todo lo que supone un esfuerzo mayor de lo normal y así evitamos luchar por lo que queremos, por esto, nuestra vida se resume a un montón de premios de consolación. Además, nos molesta que alguien consiga lo que sueña y por si fuera poco vemos como una amenaza a esos que por muchos golpes que se den, siempre se levantan y consiguen remontar. ¿Acaso nos da miedo no ser nosotros esos valientes que cumplen sus sueños?
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